MIRA, INGRATO PECADOR
Mira, ingrato pecador, mira a tu amante Jesús
clavado por ti en la cruz y expirar por ti de amor.
Sube, alma mía, al calvario,
y verás, en un madero,
pendiente de tres clavos,
a tu amante nazareno.
Entra en la hoguera divina
de su amantísimo pecho,
y atiende a cuanto él te dice
entre amorosos incendios.